jueves, 20 de febrero de 2025

María Gregoria Cuenca Villalta (2)

Mi tatarabuela María Gregoria Cuenca Villalta, nacida en Moreda, provincia de Granada en 1890, fallece en Córdoba en 1974. Espero conocerla algún día en la eternidad. 




Las casas de recogimiento

 

Sobre las Casas de Recogimiento en Córdoba y el fenómeno del Cafetín.

 

Habría que distinguir entre casas de recogimiento y casas de recogidas, éstas últimas estaban destinadas a mujeres que ejercían la prostitución, por orden de sus maridos o bien para atajar aquellas costumbres que las hacían parecer lo primero; para así redimir mediante el trabajo doméstico los pecados que hubieran cometido, regido por monjas.

Ya en 1884 la mendicidad es un problema para la salubridad de la ciudad, la noticia la publica Diario de Córdoba, conocido simplemente como “El Diario”; distinguiendo entre mendigos forasteros y los naturales de la ciudad que pasarían al Asilo de Campo Madre de Dios, aún así no había cobijo para todos, Córdoba ha sido siempre ciudad de paso de mendigos.

 

En éste artículo vamos a tratar sobre las Casas de Recogimiento, que en Córdoba capital eran muy frecuentes sobre todo en el barrio de Santiago o también conocido como “del matadero” por su proximidad a dicho lugar.

 

En 1892 en el Diario de Córdoba mencionado anteriormente, se habla de la escasa salubridad y falta de higiene de las casas de Recogimiento, la de Campo Madre de Dios y la del Campo de la Verdad también conocida como “del Cafetín”. Mediante la prensa “el Cafetín” no deja de ser descrita como una auténtica cochiquera. La voz en noviembre de 1931 relata una reyerta con armas de fuego, hubo de intervenir varios guardias que estaban en el cuartel de la Calahorra, uno de ellos siendo trasladado al Hospital de Agudos. En la publicación Política año II nº344 de 1931 nuevamente se habla de una reyerta entre dos mujeres y un alcohólico. Por otro lado El Defensor de Córdoba de 1932 recoge el robo de un colchón valorado en 20 pesetas. En 1933 La Voz nos relata la riña en la que resultaron heridos una mujer y un hombre; el autor de la agresión fue apresado por la guardia civil del puesto de Espíritu Santo.

No sólo el Cafetín del Campo de la Verdad, dada problemas, había otro en la Plaza Grande, regentado por Asunción Marín Chacón, a quien robaron miel unos malhechores, dicha noticia apareció en la prensa de la época, concretamente en 1933.

Ese Cafetín era una bomba de relojería; riñas, heridos por armas de fuego. En Política, se hace mención de un sangriento suceso, en el que dos mujeres resultaron heridas debido al abuso de bebidas alcohólicas. Uno de los participantes hubo de ser asistido en la Casa de Socorro de alcoholismo agudo. No sólo se cometían actos violentos, el Defensor de Córdoba de abril de 1932 recoger el robo de un colchón valorado en 20 pesetas, ciertamente dicta del estado de salubridad de la del Cáñamo.

Las reyertas entre cohabitantes de las diferentes casas y cafetines eran muy frecuentes, fruto de ello es la riña en la que resultaron heridos una mujer y un hombre. La reyerta se produjo entre Antonio Bailón Jiménez de 28 años y uno conocido como “El Bicho” resultando herida también Carmen Ruiz Delgado. Hubo de intervenir la Guardia Civil del puesto del Espíritu Santo.

 

¿Qué era un cafetín? Veamos pues; según Diario Córdoba, el café del cafetín se componía de un infusión de los posos del buen café de los buenos hoteles, y de una leche compuesta por un 15% y de almidón y otros sucedáneos el resto.

 

Diario Córdoba recoge en diciembre de 1935 otra riña en el Cafetín del Campo de La Verdad, riñeron Rosendo García Conesa de 37 años y Candelaria García Carmona, ella fue trasladada a la Casa de Socorro por erosiones en diferentes partes del cuerpo. 1936 tampoco dejó de ser un año violencia entre hombres y mujeres, el marido amenazó de muerte a su mujer, fue detenido por la Guardia Civil, ésta misma noticia fue recogida por La Voz, al que llama “cariñoso” al marido.

 

En un artículo publicado en Diario de Córdoba o simplemente conocido como “el Diario”, de 1911, concretamente el 29 de enero, el titular del mismo no deja títere sin cabeza; «En las casas de recogimiento.-Espectáculo repugnante.-Al señor Gobernador civil y al Inspector de Sanidad.-

 

En éste artículo se describe muy bien la casa de recogimiento, de la calle Egido, descrito como una mazmorra hedionda, paredes obscuras cubiertas de mugre, náuseas causaban aquellos seres inmundos. El suelo, sucio, áspero, con un montón de picón en el centro encendido, alrededor del cual se concentraban mujeres, hombres, niños, todos escuálidos, sucios [...] andrajos, niños anémicos, medio desnudos, demostrando en su semblante las huellas de la imbecibilidad o de la picardía, y ancianos inútiles o enfermos. [...]

 

El precio por vivir, si es que puede llamarse a eso un hogar, era de 10 céntimos, donde primaba la promiscuidad. Los corrales contiguos a esas casas, servían de lugar para defecar y tirar la basura, olores que repugnan.

 

Lo anteriormente expuesto se puede extrapolar a la casa de la calleja del Cáñamo Nº 23 (Campo de San Antón) barrio del matadero, perteneciente a la Parroquia de Santiago.

 

Existía una Junta de Sanidad y la de Protección a la Infancia y represión de la Mendicidad, pero al parecer de poco o nada servían dichos organismos, pues la casa de recogimiento de Nicolás y Benita estuvo en funcionamiento al menos hasta 1940 año en que fallece Nicolás, nos centraremos en ella al ser la peor considerada de todas las que había en la ciudad.

 

Eran numerosos los robos que se cometían, siendo uno significativo el intento de hurto a un ciego, 20 pesetas, que llevaba en la cartera, la noticia ha sido extraída del Diario de Córdoba de noviembre de 1914. No sólo había ladrones sino enfermos crónicos como la noticia del Diario Córdoba de 1911. No sólo eran frecuentes las riñas entre hombres, en marzo de 1907 Diario de Córdoba recoge el maltrato de dos mujeres a una tercera por supuesto en la casa de recogimiento de la calleja del Cáñamo, siendo  esta una de las más sucias y puercas de cuantas había repartidas en la ciudad.

 

No sólo aparece la casa de recogimiento de la calle Cáñamo nº 23 en la prensa, sino que hace lo propio en el BOP, veamos una noticia del año 1899 recogida en la publicación anteriormente mencionada en la que describe a los recogidos en dicha casa de la que venimos hablando como pordioseros, ciertamente la más deprimida de la ciudad de cuantas había repartidas por la ciudad, siempre en barrios hediondos y populares como lo eran el barrio del Matadero o el Campo de la Verdad, ésta última recogida en el BOP en 1903.

 

El Diario de Córdoba o simplemente conocido como “el Diario” en una de sus publicaciones de diciembre de 1909, dice literalmente que las calle de Córdoba son un hacinadero de pedigüeños que asaltan al transeúnte con todo tipo de artimañas, miserias, mutilaciones con tal de conseguir unos céntimos, además deja patente que no hay Iglesia sin mendigo en la puerta, algo que podríamos extrapolar a la actualidad.

Se distinguen tres clases de mendigos:

 

·         Los que fingen alguna patología, se les puede ver en la puerta de la Iglesia.

·         Los pordioseros, de igual modo que los anteriores pululan por las Iglesias.

·        Los parados temporalmente que regresan a la ciudad cuando no hay faena en el campo.

En La Voz, en noviembre de 1931


En el diario El Defensor, con fecha en julio de 1922, la protagonista, es Benita García «Monroy» estando mal escrito el segundo apellido, siendo «Fenoy» el correcto, por haber comprado a unos delincuentes aves robadas. Benita como dueña de la casa de recogimiento y Nicolás como encargado de la misma. Nuevamente en julio de 1922, Diario de Córdoba publica una noticia extensa y minuciosa acerca de «Detención de dos pájaros de cuenta» las aves procedían de los molinos Los Ciegos y en el Ventorro de Pedroches. No sólo aves habían robado sino cuatro lechones en el jardín del Alpargate. Benita García Fenoy junto a los delincuentes fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de la capital cordobesa.

 

En tanto en cuanto en 1925 “La Voz”, publica un artículo que merece la pena ser leído, pues en él se idealiza un refugio para mendigos vagabundos, gestionado por las autoridades para «limpiar» las calles. Durante el día vagan por la ciudad esparciendo su pestilencia y miserias, por la noche se reclinan en los bancos «empiojándolos» Los más afortunados pueden pagar un techo en alguna «casa de recogimiento» el articulista lo define de la mejor de las maneras posibles; antro antihigiénico e inmoral, manantial de epidemias. Se reconoce la necesidad de estas «casas de recogimiento» hasta que se construyan los albergues limpios, con salas de despiojamiento, además de separación por sexos. No será hasta 1930 cuando el Ayuntamiento se plantee la construcción de un albergue municipal.

 

Existe una Junta de Represión de la Mendicidad, la cual sabe que la mayoría de los mendigos son foráneos, gentes errantes, hambrientos y arrastrando sus lacras. Un aspecto muy curioso es que el Ayuntamiento hará una inscripción de mendigos cordobeses con vivienda conocida a los cuales se les autoriza pedir limosna, si no hay sitio para ellos en los asilos.

 

El diario “La Voz”, en 1930, se procede a describir en tono jocoso y sarcástico, transcribo tal cual para que el lector se haga una idea de la realidad de estos albergues en la década de los años 30 del siglo pasada.

 

 

CRÓNICA DE SUCESOS

 

NADA MÁS QUE «MÍTINES»

 

Un manco que es una fiera. -¡Demonio, con Raquel!- Mateo, el de los gestos heroicos.

 

   En el «Hotel Recogimiento» de la calle del Cáñamo, la población heterogénea de «turistas»  promueve, a veces, pintorescas, que, casi siempre, tienen su terminación obligada en los calabozos de la Comisaría.

   Ayer ocurrió una de ellas.

Un huésped de tan renombrado «hotel», llamado Antonio Martín Moreno, que es muy conocido por el remoqueta «El Manco» por la sencillísima razón de que le falta una mano, notó cierta deficiencia en el servicio y se acercó al encargado, «maitre», o como se quiera llamar:

   - Oiga- le dijo, Es incalificable que un hotel de ésta categoría el cuarto de baño esté convertido en un abrevadero para las caballería. Eso dice muy mal de las personas «distinguidas» que por aquí pernoctan. ¿Cómo me voy a bañar, yo, que hace cinco años y diez y seis meses que no me lavo?

   - Mire, amigo «Manco». Usted no ha sentido caricia del agua en su cuerpo desde el Diluvio Universal.

   Y esta contestación del encargado provocó las iras del «manco», que comenzó a despotricar, soliviantando a los huéspedes hasta que la presencia de dos urbanos le puso una mordaza.

   Terminó el asunto, como ya decimos, en la Comisaría.

 

Como vemos el periodista describe de tono jocoso y burlesco la casa de recogimiento de la calle Cáñamo nº 23, sin lugar a dudas esos lugares eran lo más sucio y hediondo de todos cuanto había en la ciudad, si bien no sólo servían de «hotel» mal improvisado, sino que también se ejercía la prostitución, dormían todos revueltos en el suelo, cubiertos de harapos. Ésta era la realidad de la calle Cáñamo nº 23.

 

No todo eran borrachos o gente de mal vivir sino mendigos propiamente dichos, eran un escalafón más de los estatus sociales, el más bajo por así decirlo.. De hecho he llegado a ver en Padrón Municipal de Córdoba, una familia cuya profesión era «Mendigos» da la casualidad que residían en la casa de recogimiento que venimos trabajando.

 

Otro hecho no menos violento se produjo en mayo de 1929, en que un perro mordió a un niño. Hubo trifulca entre las madres, terminando los implicados en la Casa de Socorro, no sin antes tirarse del pelo y montar jolgorio.

 

Hay una noticia  interesante publicada el marzo de 1930 en la que aparece Nicolás Marín Garrido como encargado de la misma. Es este un dato interesante pues nos permite situar el funcionamiento de dicho establecimiento bien entrado el siglo XX además de comprobar que las medidas contra la mendicidad impulsadas desde el consistorio no fueron lo suficientemente efectivas.

 

Un artículo reseñable es el publicado en Diario de Córdoba de enero de 1928, firmado por A. de Torres, en el cual se hace una breve descripción de éstas casas. Cito textualmente [...] Han sido pintadas por distintos periodistas con los más fuertes colores de su desnudez, viviendo la triste situación de aquellos infelices que careciendo de albergue y de medios indispensables para conseguirlo de momento, tienen que recurrir a esas zahúrdas humanas mal llamadas casas de recogimiento. [...]

 

Se habían establecido cocinas económicas y comedores de caridad, pero la ciudad carecía de infraestructuras para los mendigos que anteriormente se describieron y pululaban por la ciudad esparciendo sus inmundicias.

 

Las peores casas de Recogimiento por llamarlas de tal forma, eran la de la calleja del Cáñamo y la del Cafetín o también llamada del Campo de la Verdad. Toleradas por los políticos de antaño, subsisten en la miseria más absoluta en cuanto a higiene y sanidad.

 

Éste artículo es muy duro en cuanto a la descripción de los recogimientos, donde en la misma habitación pernoctaban haraposos hombres y mujeres y bebés; sobre colchones de paja podrida y con un caldero en mitad de la mal considerada habitación, para hacer cada uno sus necesidades fisiológicas. El articulista deja una frase que resume lo visto: ¡Qué vaho de muerte se respira en esos antros de la miseria!

 

Considera que unos barracones para indigentes en condiciones higiénicas sería suficiente, pues con lo recaudado por mendicidad en los espectáculos, almacenaje en los ferrocarriles y queda por mencionar la caridad particular.

 

Otro artículo de 1929, señala a Nicolás Marín Garrido como dueño de dicha casa, denuncia un altercado entre un marido y su mujer, siendo expulsados de dicha casa. Lo mismo había ocurrido el 1903.

 

“La Voz”, en 1920 se hizo eco de un asesinato, un trabajador de la Electromecánica mató con un cuchillo de grandes dimensiones, asesinó a su cuñada, el dueño de la casa Nicolás Marín Garrido maniató al susodicho a la espera de los Guardias Municipales, en el altercado se vio afectado un menor de cuatro años, hijo del asesino al que tenía por costumbre agredir, por lo que le tenía miedo.

 

El Gobierno Civil, dio a la casa de recogimiento de la calle Cáñamo 25, 12,40 pesetas para seguir acogiendo mendigos. Algo que he apreciado en los diferentes artículos es que se usa indistintamente el nº 23 ó el nº 25, siendo la misma casa.

 

Las Reyertas eran algo frecuente en la casa de la calle Cáñamo, heridos que debían ser trasladados a la casa de socorro. No sólo me baso en noticias del siglo XX, ya en 1895 el Diario Córdoba, dice así [...] El 14 detuvo a un acogido de la casa de recogimiento de las callejas del Cáñamo, que en la misma promovió gran escándalo. [...]

 

Una muy interesante noticia, publicada el 2-03-1900, en el Diario de Córdoba en numerosas ocasiones en la sección de CARIDAD, la cual versa sobre un cabo repatriado del Ejército de Cuba, se trata de Luis Mendoza Gómez, casado y con tres hijos, dos de estos y él enfermos, viven en la más absoluta miseria en la Casa de Recogimiento del callejón del Cáñamo número 23, Barrio del matadero.

 

Ya incluso en 1897 el Diario de Córdoba recoge el robo el 24 pesetas en la Casa de Recogimiento. En enero de 1892 la guardia municipal denuncia el mal estado de limpieza en que se hallan las casas de recogimiento. El tema de la suciedad viene de antaño.

 

Prófugos de la Justicia tendían a dormir en dichas casas, concretamente en la Del Cáñamo, donde unos guardias detuvieron en 1903, a José Aliaga García conocido como “el Rubio”, natural de Málaga, que había robado ciertos objetos de valor en una casa de la calle Claudio Marcelo, habiendo sido algunos vendidos, algunos pudieron ser recuperados.

 

Otra noticia a destacar es la detención en noviembre de 1915, del matrimonio formado por Francisco Morales Garrido y su esposa Guadalupe Ferrera Pitarrosa, ambos naturales de Pozoblanco y «domiciliados accidentalmente» en la casa de recogimiento de la calleja del Cáñamo, por un tema de caballerías sin permiso.

 

No sólo la prensa se hace eco de los sucesos que ocurren en la casa de Recogimiento de la calleja del Cáñamo nº 23, el B.O.P es una fuente de información inagotable, en la que se recogen los llamamientos de los fugitivos que viven o han pasado por la casa de Recogimiento. Un aspecto a tener en cuenta es que se ofrecen las señas y descripción física del individuo.

 

Un dato relevante es que en 1937, en plena guerra civil la casa de Recogimiento, estaba en pleno funcionamiento. Esto lo sabemos pues, el Diario de Córdoba ofrece información de un suicidio de una mujer de 60 años, Marcelina Risques habitante de la casa de Recogimiento, natural de Villanueva del Rey, se arrojó al Guadalquivir. Se dice que sufrió un ataque de enajenación mental.

 

Interesantísimo Artículo es el publicado por el Diario “La Voz” en el que se trata el asunto la construcción de un refugio para mendigos y así tratar de hacer desaparecer las conocidas «Casas de Recogimiento» Hecho que como hemos ido viendo la casa de recogimiento de la calle Cáñamo 23 funcionó al menos hasta pasada la década de los años 30 del siglo XX.

 

Un hecho fundamental para entender estas «casas» y su importancia en torno a la mendicidad de la capital cordobesa, el Artículo de 20 de febrero de 1931, se menciona la inauguración del Refugio nocturno para mendigos. ¿Cómo eran esos refugios? según la prensa contaba con dos amplios dormitorios, con catorce camas cada uno, separados por sexos, cuartos de aseo, baño, duchas y W.C. Los mendigos que quieran acogerse en estos refugios deberán pedirlo al gobernador, siendo dos días lo máximo que pueden pernoctar en dicho establecimiento. Se les facilita 50 Céntimos para el desayuno y comida de la cocina económica.

 

Entrar a estos establecimientos tenía una serie de pasos, por este orden:

·           Peluquería

·           Desinfección de ropas

·           Cuarto de baño

·           Dormitorio

 

¿Cómo se financiaba esto? los gastos corrían por cuenta del gobernador civil con los fondos de la beneficencia y lo recaudado por la represión de la mendicidad. Fue bendecido. El coste total fue de 10.000 pesetas, la obra corrió a cargo de Benito Abad García.

Nuevamente “La Voz” se hizo eco del excesivo nivel de pedigüeños y mendigos que pululan por la ciudad, considerados estos una lacra.

Borrachos, prostitutas, tullidos, mendigos... esos eran los habitantes de esas casas de recogimiento. De hecho aparece un borracho Juan Pérez Fenoy implicado en un altercado, acabó en los calabozos.

“El Defensor”, publicó el 7-07-1933, un riña entre Juan Gutiérrez y Rosario Martínez; domiciliados en la calle Cáñamo nº 23.

Como podemos apreciar las casas de Recogimiento eran una solución intermedia entre la decencia que ofrecían otros lugares como el Asilo de Campo Madre de Dios y los proyectos futuros de dotar a la ciudad de unos albergues dignos con baños y separación entre sexos, además de un servicio de desinfección de ropas.

En éstas casas sucedía lo que hoy día sería impensable: robos, asesinatos como el relatado más arriba, lenocinio, promiscuidad... de hecho zonas de aseo había justas, siendo estas en la mayoría de los casos el terreno colindante a la casa o bien un cubo en mitad de la pocilga, llamada habitación.

Como vemos, no era fácil la vida de las personas sin techo. La Historiografía actual tiende a la opulencia, olvidando o ignorando las minorías. Microhistoria se denomina esto, de un grano de arena como son estas personas se llega a la cúspide, la sociedad rasa.

La historiografía actual, parecer haberse olvidado de éste fenómeno tan importe, que para nada ha sido estudiado, y podría ser enmarcado dentro de la microhistoria.


Fuentes:

- Bibliográficas: NO EXISTEN.

- Prensa: la mencionada en el texto.


miércoles, 1 de enero de 2025

Cosas que te encuentras por la calle

Un tarde, mientras regresaba a casa, estaba lloviendo. Pasé junto a una papelera y alrededor a ésta unas fotografías en b/n que comenzaban a mojarse por la lluvia. Las recogí y me las llevé a casa, cuando las vi bien, me di cuenta, eran los recuerdos de toda una vida de un vecino de mi calle, que había fallecido hacía unas semanas y la ex mujer se deshizo de todas sus pertenencias, tirándolas en la calle, por preservar su identidad no diré el nombre del finado ni su naturaleza. Destacar unas fotografías de su madre, fechadas en 1920, y dedicadas a su novio, futuro marido y padre de la persona que aparece en las fotografías. Sin más dilación os dejo una muestra de lo que recogí de la acera.






















Como os habéis dado cuenta hay un autógrafo de una famosa vedette del Folies Bergere, una joyita sin lugar a dudas.



Mi tío abuelo, Rafael Espínola Cuenca, asesino confeso, alcohólico y mendigo

En todas las familias hay un proscrito, sólo hay que indagar. En mi caso un pederasta y un asesino confeso. Comenzamos esta serie con el asesino. No es nada que esté oculto en la familia, de hecho mató de una pedrada en la cabeza a su pareja, que no mujer, mientras la finada defecaba detrás de los toldos de una caseta de feria. Es el conocido como "Crimen de la feria" acaecido en 30 de mayo de 1978, de éste hecho hablaremos en otra entrada próximamente.

Rafael Espínola Cuenca, es el primogénito de mis tatarabuelos maternos, Francisco Espínola Rama y de María Gregoria Cuenca Villalta, todos naturales de Moreda, provincia de Granada.

Al igual que el resto de la familia, o "corte" itinerante del pederasta, mi bisabuelo Antonio Lorente Garrido. No era una familia que tuviera una residencia fija, iban de un lugar a otro. De hecho el personaje de la entrada que nos ocupa, contrae nupcias con Dolores Cortés Gallardo en Palma del Río, provincia en 1945, que por aquél entonces pertenecía al Distrito de Posadas, provincia de Córdoba.

En 1945, Rafael consta en la Partida de Matrimonio tener 39 años, de estado soltero, natural de Moreda, provincia de Granada, Dolores Cortés Gallardo de 25 años, de estado soltero, natural de Baza, provincia de Granada hija de Bernardo Cortés Santiago y de Práxedes Gallardo Castaño.

Lo que nos interesa y trata es su vida con su otra pareja, "conocida como Petronila" mendiga al igual que él, según testimonio de algunos familiares en sus últimos años vivían en una chabola cercana a la plaza de toros, recordad que estamos en la década de los 70 del siglo XX.

La cuestión que nos atañe es el asesinato de Petronila, que desarrollaré más adelante, aportando recortes de prensa. De hecho apareció en La Vanguardia, el Diario Córdoba, calificándola de "joven gitana".

Tuve una grata conversación con el juez que me mostró el expediente del caso, pude ver hasta las fotos de la autopsia de la difunta.

Son muchos los rumores sobre ellos que pululan por la familia, por ello guardo discreción.

Próximamente os pondré las noticias de prensa y algún que otro documento.



viernes, 6 de diciembre de 2024

El Tifus en Córdoba, años 40

El caso que a continuación os relato, ocurrió en mi familia. Concretamente por parte de mi tatarabuela Benita, una sobrina de ésta, llamada Feliciana Vela García. 

[...] La situación sanitaria de la inmediata posguerra española se deterioró rápidamente ante la aparición de una crisis multi-epidémica por difteria, paludismo, viruela y tifus exantemático. El problema venía determinado por la escasez de recursos materiales, las malas condiciones de habitabilidad, las carencias alimenticias y la desorganización impuesta por la guerra sobre las estructuras asistenciales, todo sobre un escenario con grandes desplazamientos de población como los vividos al final de la guerra. [...] Rodríguez Ocaña, Esteban. (2017). Tifus y laboratorio en la España de posguerra. Dynamis, 37(2), 489-515. Recuperado en 31 de enero de 2020, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-95362017000200011&lng=es&tlng=es.

Sobre Feliciana apenas he encontrado documentación, su nacimiento sigue siendo un interrogante. Por un lado aparece como natural de Tabernas, provincia de Almería y por otro de Baena, provincia de Córdoba. Lo que sí está documentado es su muerte, la cual hallé por casualidad revisando las necrológicas del Cementerio de La Salud, en Córdoba. A pesar de los impedimentos del Registro Civil de Córdoba por ocultar la muerte de Feliciana, tachando con rotulador negro la misma, ésta es visible gracias al brillo del tóner de la fotocopia con la luz... no sé a qué se debe de que tachen las causas de muerte, pues es el único Registro Civil que lo hace, otros como los de la ciudad de Granada, no lo hacen. Ello dificulta enormemente la investigación en tiempos de posguerra, cuando las muertes por enfermedades infecto-contagiosas era una realidad cotidiana. De hecho han tachado causas de muerte, de principios del siglo XX, con causas como "vejez", en fin... seguiremos lidiando por el conocimiento de la verdad. En el caso de Feliciana, su vida es muy curiosa, he conseguido localizar a un hijo suyo, fallecido en Francia, concretamente en Villepinte en el año 1994.


Al hallar la Partida de Defunción de Feliciana, lo único que pude corroborar era su muerte y la causa, a pesar del empeño del funcionario por ocultar dicho dato. Los datos referentes a la filiación son desconocidos, por lo que el misterio sobre su nacimiento sigue en pie. Feliciana muere a causa de Tifus Exantemático, el cual arrasó por donde se dejaba ver, tras la Guerra Civil (1936-1939). Feliciana fue una víctima más. Fallece en el Hospital de Agudos, en la actualidad es la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Me puse en contacto con el Archivo de la Diputación de Córdoba, y cual fue nuestra sorpresa, de que el año 1942 no se conservan registros... ¿tendrá algo que vez el Tifus?, nunca lo sabremos.

Feliciana era hija de Rafaela García Fenoy, y de Domingo Vela Payán, ella natural al parecer de Tabernas, provincia de Almería y él según alguna documentación del Levante Peninsular. Por tanto, sobrina de mi tatarabuela Benita García Fenoy. Sobre su nacimiento, no está probado, de momento, que dicho alumbramiento tuviera lugar en Tabernas, o bien en Córdoba. La defunción sí, como os he relatado anteriormente. Feliciana Vela García, tuvo dos parejas, por un lado José Martínez Celedonio con quien tuvo a Miguel Martínez Vela, nacido en Higuera de Martos, provincia de Jaén, en 1894, fallece en Barcelona en 1976. En la Partida de Nacimiento de Miguel, su madre aparece registrada como natural de Baena, provincia de Córdoba y de 18 años de edad. Casaría con Rafaela Martínez Pérez, fruto de dicha unión, nacería el nieto de Feliciana, llamado: Rafaela Martínez Martínez.


En lo que respecta de la otra unión de Feliciana, Antonio Navarro Alcaráz, nacieron tres hijos: Rafaela, José, Rafael. De ellos, he localizado como he dicho anteriormente a Rafael, quien fallece en Francia, en Villepinte.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Breve síntesis de las prisiones en época franquista

 Acerca de las prisiones en época franquista

Sobre las prisiones españolas, en lo concerniente a su evolución, podríamos comenzar por hacer mención al modelo de Cárcel de Custodia y por otro de la Prisión como pena. Veamos pues las diferencias entre ambas. Siendo la primera, un recinto para que el criminal pasara el tiempo que transcurre entre la detención y la condena. En cambio en lo referente a la prisión como pena, surgirá después pues en ella el recluso cumplirá la condena establecida a tal efecto por el Tribunal que lo haya juzgado. En España la prisión como pena surge en torno al siglo XVIII, modelo exportado de Estados Unidos hacia Europa.




Prisión Provincial de Córdoba (C)


Carlos García Valdés, en su obra "La Reforma de las Cárceles" de 1977, nos cuenta que la disciplina era muy severa, dependiendo del delito cometido. Así pues, en los casos más graves se utilizaban: palos, mordazas, argollas…, así mismo, los reclusos estaba separados en grupos de edad, por un lado los menores y por otro los adultos, además se hacía la rebaja de penas por el trabajo, lo cual aprovechará el fascismo del Régimen de Franco para las mujeres presas y los hombres, la llamada redención de penas. Cabe hacer mención a la obra de Ricard Vinyes “Irredentas: las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas" de 2002.

Lo referente a las competencias penitenciarias pasan de 1849 a Gobernación, no será hasta 1887 cuando Justicia se haga cargo de ello. En el caso que nos ocupa, las competencias volvieron tras la Guerra Civil a Gobernación.

En cuanto al Código Penitenciario Español, el primero fue promulgado por el Real Decreto de 5 de mayo de 1913, y en 1914 la Ley de libertad condicional de 1914.

Al respecto de la legislación penitenciaria no hay que olvidar la figura clave de Victoria Kent, durante la II República. Accede a la Dirección General de Prisiones. Siendo clave para entender la posterior abolición de las mejoras introducidas durante el periodo democrático, durante el Régimen de Franco, como son: libertad de conciencia, retirada de grilletes y hierros. Un aspecto muy interesante es la concesión de la libertad condicional para los mayores de setenta años. Así mismo se legisla sobre las condiciones de salubridad e higiene de las celdas, estando prohibidas aquellas sin luz natural o en malas condiciones higiénicas.

Autógrafo de May Avril del Folies Bergere